Invertir 100 € al mes: cuánto tendrás en 10, 20 y 30 años
Una de las ideas que más frena a la gente a la hora de invertir es pensar que hace falta mucho dinero. No es así: casi todos los brokers españoles permiten aportar a un fondo indexado desde muy poco al mes. La pregunta interesante es otra: ¿a cuánto llega una cantidad pequeña si la mantienes muchos años?
La tabla: aportación mensual × años
Suponiendo una rentabilidad anual del 6% —razonable para una cartera mayoritariamente de renta variable global a largo plazo, aunque nunca garantizada— y aportaciones al principio de cada mes:
| Al mes | 10 años | 20 años | 30 años |
|---|---|---|---|
| 50 € | 8.235 € | 23.218 € | 50.477 € |
| 100 € | 16.470 € | 46.435 € | 100.954 € |
| 200 € | 32.940 € | 92.870 € | 201.908 € |
| 300 € | 49.410 € | 139.305 € | 302.861 € |
| 500 € | 82.349 € | 232.176 € | 504.769 € |
Fíjate en la fila de 100 €. En 10 años has aportado 12.000 € y tienes 16.470 €: el crecimiento es modesto. En 30 años has aportado 36.000 € y tienes 100.954 €: casi dos tercios del total son rentabilidad, no dinero tuyo. Ese salto entre los primeros años y los últimos es el interés compuesto en estado puro.
Empezar antes vale más que aportar más
Compara dos personas que aportan exactamente lo mismo, 48.000 €:
- Ana invierte 100 € al mes durante 40 años: acaba con unos 200.145 €.
- Bruno invierte 200 € al mes durante 20 años: acaba con unos 92.870 €.
Mismo esfuerzo total, más del doble de resultado. El tiempo es la variable que más pesa, y la única que no se puede recuperar. Si hoy solo puedes 50 o 100 €, empieza con eso: subir la aportación más adelante es fácil; recuperar los años perdidos, imposible.
¿Y si la rentabilidad es otra?
El 6% es un supuesto. Con 100 €/mes durante 30 años, el resultado según la rentabilidad sería:
- 3% (cartera muy conservadora): 58.419 €
- 5%: 83.573 €
- 7%: 122.709 €
- 8%: 150.030 €
Dos puntos de rentabilidad, a 30 años, casi duplican el resultado. Por eso importan tanto la proporción de renta variable y, sobre todo, lo que pagas en comisiones: cada décima de TER sale directamente de esa rentabilidad.
Pon tus cifras: la calculadora de interés compuesto te dice cuánto tendrás con tu aportación, tu plazo y tu rentabilidad, año a año, y cuándo los intereses empiezan a superar a lo que has puesto tú.
Lo que la tabla no dice
- Inflación. Los 100.954 € de dentro de 30 años, con una inflación del 2,5%, equivalen a unos 47.724 € de hoy. Sigue siendo más del doble de lo aportado en términos reales, pero conviene saberlo. Lo explicamos en inflación y rentabilidad real.
- Impuestos. Mientras no vendas, no pagas nada. Al vender, la ganancia tributa en la base del ahorro: con 200 €/mes durante 20 años, unos 9.300 € de los 92.870 €. Si en vez de vender de golpe retiras poco a poco, pagas menos y más tarde. Detalles en fiscalidad de los fondos indexados.
- Volatilidad. La tabla sube en línea recta; la realidad no. Habrá años en los que tu cartera valga menos que lo aportado. Aportar cada mes pase lo que pase (DCA) es precisamente lo que te hace comprar barato en esas caídas.
Cómo empezar con 100 € al mes
- Ten antes un colchón. Un fondo de emergencia evita que tengas que vender en el peor momento.
- Elige un fondo indexado global y barato. Un MSCI World o similar con un TER por debajo del 0,3% es suficiente para empezar.
- Automatiza. Programa una aportación periódica el día después de cobrar. Lo que no pasa por tu cuenta corriente no se echa de menos.
- Sube la aportación con tu sueldo. Cada subida salarial es una oportunidad para aumentar los 100 € sin notarlo.
- No mires cada día. Con aportaciones pequeñas y horizonte largo, la mejor estrategia es casi siempre no hacer nada.
En resumen
- 100 € al mes durante 30 años al 6% son unos 100.954 €, habiendo aportado 36.000 €.
- Empezar diez o veinte años antes pesa más que duplicar la aportación.
- Descuenta inflación e impuestos para no sobrestimar el resultado.
- Lo importante no es la cantidad inicial, sino empezar y ser constante.
Contenido educativo, no asesoramiento financiero. Las cifras suponen una rentabilidad anual constante, sin comisiones ni impuestos salvo donde se indica; las rentabilidades reales varían y pueden ser negativas.